La honra del siervo de Dios

January 13, 2012
Por marcosfv

Los cristianos sabemos muy bien cuáles son los deberes de un pastor y estamos más que dispuestos a sacar provecho de ellos ¿pero cuál es nuestro compromiso con el?

Desde hace algún tiempo me ronda en la mente un tema que parece no ser tan impor­tante. Sin embargo, no dejo de preguntarme porque últimamente no hay en la vocación pastoral una dedicación como la que se ex­perimentó en años anteriores y que se mani­festó en un crecimiento de la iglesia casi explosivo, abriéndose templos nuevos o los llamados anexos en localidades donde an­tes no lo habian. Los institutos bíblicos reci­bían más y mas matriculados que deseaban prepararse para la tarea, que en muchos casos ya estaban haciendo. Eran tiempos de acciones de fe, valía la pena jugarse, vender el auto y alquilar un local, dejar el trabajo por el llamado… Muchos hombres y mujeres obraron así, dedicaron sus ahorros, su tiempo y su esfuerzo por el ministerio, para edificar un templo, comprar sillas, etc. Veían con los ojos de la fe sin esperar la justa retribución a cambio.

Visto así pareciera que fuera un mal de la época, que la crisis económica y que algún otro argumento nos pone en la situación en que estamos actualmente respecto a la cri­sis que afecta al ministerio. Que para mi en­tender no es de los siervos, sino de todo el cuerpo de Cristo.

Hay un círculo vicioso que tiene que ver con el concepto cultural que tenemos de la reli­giosidad y con el estilo de liderazgo aceptado por nuestra población.

El concepto religioso:

Subsiste en la iglesia evangélica una idea católica de la religiosidad. Que indica que el religioso y mas el ministro o sacerdote deben tener un estilo de vida humilde. A esto yo lo he llamado el concepto franciscano, es decir que el hombre de Dios debe mostrarse po­bre en todo su andar. El error es confundir humildad con pobreza o austeridad. Esto es  muchas veces motivo de crítica por parte de no creyentes y también de hermanos en la fe, que están imbuidos de este concepto erró­neo. “El cristiano tiene que ser pobre”. Con­cepto que en nuestro ámbito tiene su traduc­ción: “el evangelio es para los pobres”, sí, pero para qué dejen de serio. Porque el evangelio es riqueza espiritual y material, todo él que sigue el consejo de Dios, prospera, podrán haber circunstancias difíciles, pero la pala­bra de Dios nos enseña que quien sigue sus preceptos vivirá bien.

¿Cómo debe vivir un pastor? Preguntó una vez una hermana, que tenía conflictos por­que la congre

gación debía pagar el alqui­ler al pastor. Mi respuesta fue: su pastor va a vivir como usted

quiera. Si usted quiere que su pastor viva bien, entonces así será. Los hermanos se preocuparán por él, que ten­ga todo lo necesario. Salario, techo, auto, obra social. ¿Mucho? ¿No es lo mismo que lo que usted desea para vivir? Pero, ten­ga en cuenta que esta lista es apenas lo míni­mo, ya q
La palabue Pablo habla de “doble honra”.

ra de Dios da indicaciones a los siervos, pero nunca los lleva a vivir en la po­breza. Desde el Antiguo Testamento, cuan­do se establece que los Levitas serán una tribu dedicada al templo de Jehová, se les indica al resto de las tribus como los sos­tendrán. Y la categoría que tenía ese sos­tén. Para Jehová

manera honro al siervo entonces? Primeramente, debo quemar la lista de per­sonas a las cuales critico donde el pastor está en primer lugar. Debo limpiarme de eso, arrepentirme, pedir perdón a Dios. Hay personas que viven criticando y lo que es peor conspirando contra la autoridad pas­toral. No hay honra sin reconocimiento.ese dinero para los levitas es como para él. Es decir que cuando da­mos el diezmo, no debemos pensar que es para el sacerdote sino que es dinero de Dios. Ahora bien, el diezmo es solamente una par­te de la honra del siervo de Dios, porque con el diezmo estoy honrando a Dios. ¿De qué

Debo reconocer al pastor como una autoridad espiritual sobre mi vida Es Dios quien lo ha ungido, por lo tanto a éI le corresponderá rendir cuentas sobre su trabajo Y aI miem­bro, en que no lo ha honrado. Cuando no honramos al  siervo de Dios, no honramos a Dios.

“Y les envió profetas para que los volviesen a Jehová, los cuales les amonestaron; mas ellos no los escucharon”.
2 Crónicas 24:1

Hay en la Biblia demasiados ejemplos de profetas que fueron desoídos par eI pueblo y que fueron reivindicados por Dios. Lamen­tablemente, no Ie ha ido nada bien aI pueblo que desobedeció a esos profetas.

Los cristianos sabemos muy bien cuáles son los deberes de un pastor y estamos más que dispuestos a sacar provecho de ellos: predi­car, enseñar, aconsejar, visitar a los enfer­mos, a !os que faltaron, adivinar quién está mal de ánimo, etc. Etc. Todo eso sin discri­minar horario, esta para uso y abuso de su congregación. ¿Qué das a cambio de eso? Algunos ni diezman  y apenas  ponen una moneda en la colecta como ofrenda y pretenden tener un pastor todo servicio.

La famosa frase  que muchas veces cantamos “amado yo deseo que tú seas prospera­do…  de 3ª de Juan, está dirigida a un precio­so hermano que honraba a los siervos de Dios con sus bienes. Gayo, era un hombre bonda­doso para con los pastores y misioneros, los hospedaba en su hogar y además de eso los despedía con algún regalo y dinero para el viaje. Entonces, ¿para quién es el deseo de prosperidad? ¿Para cualquiera? No, el de­seo de prosperidad, la oración de bendición, es en este caso para alguien que había de­mostrado con creces su afecto a los portado­res de la bendición: los pastores. ¿Le has regalado algo a tu pastor alguna vez?

También en la palabra encontramos otros ejem­plos de cómo se honra a los siervos de Dios.  El caso  de la viuda de Sarepta es muy intere­sante.  Allí va el profeta, “me vengo a hospedar a tu casa”.  Se lo dice a una mujer que estaba pasando por escasez y encima le pide iHazme de comer! Como para no criticarlo, ¡como se aprovecha así de una viuda! Pregúntele ahora si no volvería a hospedar a un profeta. EI caso de la la ramera de Jericó, Rahab; se salvo de la muer­te por su hospitalidad. Jesús mismo, cuando: “ se invita” a la casa de Zaqueo.

Usted me podrá decir que su pastor no es Elías, ni mensajero de Josué y mucho me­nos Jesús. Pero su pastor es un siervo de Dios y El le reclama honra. Es un don de Dios que usted debe cuidar y proteger. Usted recibe de él más que una sonrisa, Dios edifica su vida a través de él. Cuanto más haga usted par su pastor más recibirá de él. Muchas ve­ces pretendemos que sea al revés, de acuer· do a lo que reciba, es lo que yo voy a retribuir. Pero de acuerdo a la palabra: “en la misma medida con que medís, os volverán a medir”. Es decir que mi vara debe ser generosa, sem­brar abundante para cosechar igual de abun­dante. Esto se aplica no solo a la economía, también a las relaciones interpersonales y en otros órdenes de la vida

¿Por qué doble honra? Porque la tarea pas­toral es más que la de un simple empleado, que cumple con el horario, se va a su casa y listo. En la tarea del pastor también está involucrada su familia, que sufre las mismas presiones y otras postergaciones.

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6 Comentarios to “ La honra del siervo de Dios ”

  1. Juan Carlos Ortiz on January 13, 2012 at 9:39 pm

    En el Antiguo Testamento, los diezmos eran para los Levitas. Las tribus de Israel eran 13, pero al llegar a Canaan de Egipto, la tierra se repartió solo entre 12 tribus, porque la tribu de Leví fue consagrada para el Sacerdocio. Las otras 12 tribus debían darle a los Levitas ciudades para vivir con terreno para los animales y las hortalizas (casa pastoral) además todos los diezmos para que se los repartan entre ellos como sueldo. Luego Pablo dice que en la Iglesia debe usarse el mismo sistema. Compare Números 18:21 con 1 Corintios 9:13-14. Las palabras “así también” significa de la misma manera. Basados en esto muchos pastores enseñan que todos los diezmos son para el pastor, pero esto es un error, porque los Levitas recibían 12 diezmos solamente, para todos ellos. 12 diezmos son el 120 % de lo que ganaban las 12 tribus, ya que 10 diezmos harían un sueldo igual al del promedio de ellos. Dios decidió que los levitas ganaran EL 20% MÁS QUE EL PROMEDIO DE LO QUE GANABAN LOS LAS 12 OTRAS TRIBUS. Es decir que 12 familias sostenían una familia. Imagínese si cada 12 familias hay sueldo para un pastor o misionero, ¡cuánto más se haría! Los diezmos no se usaban para ninguna otra cosa. Los edificios, muebles, etc. tanto del Tabernáculo como del Templo, fueron hechos con ofrendas.

    Pero en el Nuevo Pacto, no hay templos. Jesús dijo que el Templo de Jerusalén sería destruido y que Dios habitaría en los creyentes. El templo son los creyentes y también todos los creyentes son Sacerdotes, es decir, Levitas. Si uno sigue al pie de la letra lo que dice el Nuevo Testamento. Los primitivos no tenían templos, se reunían en casas, porque los creyentes son la Iglesia, por lo tanto sus casas son los edificios de la Iglesia. Si cuando una casa llega a doce y comienzan a sostener con los diezmos al número trece para que evangelice a sus vecinos y al tener doce hacen lo mismo, el mundo ya estaría evangelizado.

    Pero aunque esto no se haga al pie de la letra de esta manera, el uso del dinero en la Iglesia debe ser revisado. Si usamos las escrituras “traed los diezmos” para pedirlos, deberíamos también usar la escritura para su uso; Dios dice de los diezmos “los he dado a los Levitas por su ministerio”. no para edificios ni aire acondicionado, ni alfombras. Si los que no traen el diezmo están robándole a Dios, también la junta de la Iglesia que usa su diezmo para otras cosas que para sostener pastores, evangelistas y misioneros, también están robándole su dinero a Dios.

    Esto es una revolución, es para pensarlo, es una revolución.

  2. MARIA del c prats on January 14, 2012 at 11:34 am

    Me parece maravilloso tocar estos temas con esta VISION ya q si no honramos al profeta, pastor o Apostol Dios
    No puede soltar sus GRANDES Y TREMENDAS BENDICIONES ya q una cosa va con la otra.
    BENDIGO A LOS SIERVOS DE DIOS Q SIRVEN AUN CON NECESIDADES EXTREMAS PERO QUIERO DECIRLES QUE DEBEN ENSEÑAR POR LAS ESCRITURAS ESTOS PRINCIPIOS.
    BENDIGO AL CENTRO CRIST. REY DE LAS NACIONES (CCRN) POR DEJARSE ENSEÑAR E IMITAR LA FE
    DE SUS APOSTOLES. Y SER UN PUEBLO DADIVOSO GENEROSO QUE SABE Y ENTIENDE QUE LA FORMA
    DE PROSPERAR ES DANDO Y HONRANDO. BENDICIONES PARA TODOS,,,

  3. Jose Rodrguez on January 20, 2012 at 2:24 pm

    Gracias por tocar este tema,cuanta falta nos hace,Conocer cuanto sufre un Pastor que ama su pueblo,Soy Pastor por 36 anos,mi vida esta sembrada para servir a mi pueblo,las noches de desvelos continuas buscando delante de Dios para portar lo mejor para cada oveja,Las inmensas tristesas que ocacionan cuando sin temor lo critican,lo quieren manejar a su antojo, las faltas de obediencia y respeto,las amenazas con el abandono,el rechazo,la falta de temor hacia un Siervo de Dios,Pastores Yo se lo que es sufrir dolor del alma,votar lagrimas de sangre,pasar noches en los hospitales,dias visitando personas en las carceles,tener una persona muriendo y las familiares deseando que el Pastor haga un Milagro,personas hiriendote cada momento,cubriendo personas tratando de presentarlo el amor de un Padre y despues te mar interpretan,piensan que les quiere sacar dinero,si pides el diezmo para su Iglesia te llaman estafador,tratar de dar el mejor Testimonio de la Familia a la gente,ver como te critican a tus hijos,tus y tu esposa ver como su Padre se desvive por que sus ovejas crezcan,estudien,tengan mejores hogares,un mejor futuro,Estudien,”Le ruego a los Pastores reales,No abandonen,De todo Corazon,No te detengas,ensena a diezmar,ofrendar,tu y Yo tenemos un valor mas grande que una ofrenda o un diezmo,honrra a los Pastores,No te detengas por favor,hay ovejas y personas lindas de corazon por los que vale la pena sufrir,hay jovenes y hogares que quieren cambiar, que te valoran,que toda la vida agradeceran a Dios por tu haber sembrado tu vida a Dios por ello.Animo Pastor,te honrren o te deshonrren!Animo sigue!Tu galardon es grande 1era Corintio 15:58.

  4. WD on January 22, 2012 at 1:16 am

    HOLA:
    MANIPULACIÓN, QUEDARÍA BIEN EL NOMBRE DE TU MEDITACIÓN.
    AGREGAR A LA PALABRA DADA POR DIOS, ES UNA GRAN TENTACIÓN.
    EL PROFETA MALAQUIAS, RECIBE UNA PALABRA INSPIRADA POR EL ESPIRITU SANTO. PERO ÉL,
    LAMENTABLEMENTE AGREGÓ Y LE CAMBIÓ EL EL SENTIDO AL MENSAJE DADO POR DIOS.
    EL PASJE ORIGINAL A COMPARTIR POR MALAQUIAS TENÍA QUE HABER SIDO, DEUTERONOMIO 28.
    DONDE JESÚS, QUE ES LA PALABRA, ES LO PRIMERO EN ESTOS TERMINOS:
    SI LO ESCUCHAMOS Y HACEPTAMOS EN NUESTRO CORAZÓN Y LO OBEDEMOS,
    TODAS LA BENDICIONES SERIAN NUESTRAS PARA SIEMPRE.
    EL ENFASÍS ESTÁ EN CRISTO (OBEDECER LA PALABRA = JESÚS)
    MALAQUIAS, CAMBIA LO ANTES DICHO, POR SOLO DIEZMAR.
    ES COMO SI A UN ORADOR LE DIGERAN,
    TENEMOS QUE RECAUDAR, ESTAMOS DESESPERADOS PORQUE, NO TENEMOS PARA COMER.
    PONIENDO BLANCO SOBRE NEGRO (DESCERNIMIENTO) QUEDA AL DESCUBIERTO,
    LAS FRASES QUE AGREGÓ MALAQUIAS.
    Y EL ÉNFASIS QUE PONE EN EL DIEZMO, QUE DESPLAZA A CRISTO DEL PASAJE ORIGINAL.

    ESTO LE PASÓ A MUCHOS PROFETAS. QUE CREEN TENER LA ULTIMA REVELACION.
    QUE NO TE PASE.

    WD

  5. marcosfv on January 27, 2012 at 3:28 am

    Yo no estoy pidiendo, estoy diciendo que es una bendición bendecir y honrar al siervo de Dios. ¿has probado hacerlo? Pero si tu hermenéutica es como tu ortografía, cometes errores de interpretación al ponerle intencionalidad de error a Malaquías. Igualmente gracias.

  6. Edison on March 30, 2012 at 10:51 am

    Quizás el siguiente aporte, sencillo y claro, por parte de nuestros hermanos en la común fe dada una vez a los santos en Cristo, sea de edificación para los Bereanos de hoy…:

    LAS FINANZAS DE LA ASAMBLEA

    EL OFRENDAR Y EL SOSTÉN DE LA OBRA

    LO QUE ESTABLECIÓ LA LEY

    Durante el régimen legal, existían dos maneras de traer cosas de valor material a la presencia de Dios, siempre con el fin de que en todo lo relacionado al culto, no faltara nada, ya fuera para ofrecerlo directamente al Señor o para el sostén personal de los llamados a esto.
    Había las ofrendas obligatorias, y las ofrendas voluntarias. Las primeras eran de carácter impositivo, que encerraba tanto a los primogénitos de los hombres como de los animales, así como las primicias de todos los frutos de la tierra, incluyendo también el diezmo de todo tipo de ingreso.

    (A) COSAS OBLIGATORIAS

    1. LOS PRIMOGENITOS

    En referencia a éstos, en Éxo_13:1-2, Dios establece “MIO ES” en cuanto al primogénito humano. Este debía ser redimido por un cordero, el que a su vez era sacrificado. El argumento divino sobre este mandamiento estaba basado en lo que había sucedido en Egipto la noche que Dios pasó, “NOCHE PASCUAL”, cuando comieron el cordero asado al fuego, cuya sangre había dado protección al primogénito de la familia israelita, y cuando todo Egipto lloraba la muerte de los suyos. Esta historia debía debía ser contada a los descendientes. ¿Con qué fin? La nación toda debía conservar permanentemente el recuerdo de una deuda que no podía ser retribuida a Dios jamás. ¿Cuál? La de la salvación por sangre la noche de la redención por poder.
    En cuanto al primogénito del asno, éste tenía que ser redimido por un cordero, o de lo contrario tenían que quebrarle la cerviz (Éxo_13:13) Esta obligación regía para todo tipo de bestia, porque de Jehová “era” todo macho primogénito (Éxo_13:15), de manera tal que, cuando un hebreo traía el primogénito, no estaba regalando a Dios nada. Solamente estaba entregando lo que de antemano Dios había apartado para sí, lo que era de Jehová.

    2. LAS PRIMICIAS

    En cuanto al fruto de sus labranzas, Dios estableció que las primicias eran de Él y ninguno podía permitirse la libertad de tardarse en la entrega (Éxo_22:29). Nos podemos preguntar, ¿Por qué tanta premura? No nos será difícil encontrar la respuesta. Reverentemente pensamos, puesto que Dios no es de naturaleza humana, al mostrar tan especial interés por cosas materiales como éstas, es evidente que la razón de todo era el cuidado particular de Él a favor de la familia levítica que había sido escogida para el servido en el Tabernáculo.
    Al mismo tiempo, el Señor de la mies propiciaba la oportunidad de que cada hebreo le rindiera culto de acción de gracias por los frutos de la tierra. La lluvia, la fertilidad, el crecimiento, todo venia de Dios, como dádiva de amor. El campesino israelita debía reconocer todo esto; la consideración se traducía en adoración y alabanza a Jehová.
    Debemos destacar que los últimos tiempos de Israel fueron de dura esclavitud. De no haber sido por la intervención del Todopoderoso, no solamente les hubiera sido imposible quitarse aquel yugo, sino que ningún derecho les hubiera asistido sobre ningún bien de naturaleza material. En otras palabras, no habrían pasado de ser nación esclava y arruinada. Pero por la intervención divina, las cosas fueron diferentes de modo tal que Dios no estaba despojando a nadie de lo que no le correspondiera, sino de lo que legítimamente le correspondía a El.

    3. LOS DIEZMOS

    Además de librarlos de Egipto, Dios les dio gratuitamente en herencia, una tierra que fluía leche y miel. Sus cosechas eran abundantes cuando en obediencia, ellos seguían los caminos de Dios. De estas riquezas, Dios había dado a la nación el 90% y retenido para sí el 10%, con el fin de traspasarlo a los servidores del santuario para su diario sostén. Cabe aquí la posibilidad de que la mente distorsionada y el cómodo egoísta pudiera decir, ¿Por qué hemos de trabajar para mantenerlos a ellos? ¿No pueden oficiar en el Tabernáculo alternando este servicio con las labranzas del campo? Dios, en una previsión de esto, privo a los servidores del santuario de toda herencia material, de modo que no disponían de tierras para labrar. Debían depender en todo de estas provisiones. Él dijo al levita: “Yo soy tu parte y tu heredad”. El les sostendría con su propio y legitimo diezmo. Todo maligno pensamiento sobre este procedimiento de Dios quedaba eliminado (Núm_18:20-21) Sin embargo, es evidente por lo que leemos en Mal_3:8-11, que la nación israelita despojo a Dios de su pertenencia, de lo que era de Él, de su diezmo, robándole con descaro, pero su pecado es denunciado por Él mismo. He aquí los cargos: “Vosotros me habéis robado”; a lo que responden: “¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas”. Y seguidamente es pronunciada la sentencia: “Malditos sois con maldición, porque vosotros la nación toda, me habéis robado”. ¿Robará el hombre a Dios? ¿Podrá quedar impune? Sobre este particular, llamo la atención al lector, como algo impregnado de solemnidades. Esta denuncia con su respectiva sentencia ha llegado al conocimiento del universo entero, es decir, lo sabe el mundo invisible y el visible. ¡Oh, si pudiéramos prever las consecuencias de nuestros hechos!

    (B) LAS OFRENDAS VOLUNTARIAS

    En cuanto a las ofrendas, éstas, a diferencia de los diezmos, llevaban el distintivo VOLUNTARIAS. Podía considerarse como un honor o privilegio poder tener aceptación delante de Dios como ofrendante, puesto que El no habría aceptado, por ninguna razón, ni bajo ninguna circunstancia a ningún pagano, ya que su trato era exclusivamente con su pueblo. Así, pues, cualquier persona que en su corazón sentía el deseo de traer diezmo extra, estaba en plena capacidad de hacerlo. No puede discutirse que en todos los tiempos ha habido los seres, humanos con una particular tendencia a la liberalidad espontánea, impulsados solamente por un entrañable afecto a Dios. Asaf dijo: “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? y fuera de ti nada deseo en la tierra” (Sal_73:25).

    Por este mismo sentir fue que, cuando Dios solicitó las ofrendas voluntarias que fuesen el producto de la generosidad del corazón para la construcción del Tabernáculo, el pueblo respondió como suele responder el pueblo de Dios, trayendo oro, plata, cobre, azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabra, pieles de carneros teñidas de rojo, pieles de tejones, madera de acacia, aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático, piedras ónice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral. Siendo tanto el acopio de materiales, sobrepasó a las necesidades (Éxo_25:1-7, Éxo_36:2-7). De modo que el campo de las ofrendas de la antigüedad, solamente las reglamentaban el corazón y la voluntad del individuo.

    Después que el Tabernáculo fue construido y que Dios estableció sus reglas, él aceptaba ofrendas, ya fuera buey, oveja, cabrito, palomino, flor de harina, aceite, incienso, sobre esta misma base: de corazón y buena voluntad (Lev. 1 al 3). Esto lo ha debido observar Israel hasta estar presente el Señor Jesús que es la expresión pura del corazón y buena voluntad de Dios. Por esa razón, cantaron los ángeles el día de su nacimiento: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres”.
    Pero de nuevo indicamos que Israel se había desviado, cayendo en un frío formalismo legal (apariencia de piedad). El Señor condenó la religiosidad externa. Ellos tenían la letra de la ley; el Señor dio ejemplo de cumplir con el espíritu de la ley. El dijo: “no penséis que he venido para abrogar la Ley o los Profetas… sino para cumplir” (Mat_5:17). Siendo pues Él, el promulgador de la Ley y el inspirador de los profetas, no era extraña la reprensión dada a los líderes religiosos: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello (respecto a los diezmos) (Mat_23:23).

    Queda comprobado igualmente que el Señor vio con beneplácito al que ofrendaba de todo corazón y buena voluntad; porque estando sentado delante del arca de las ofrendas, vio venir una viuda pobre a depositar su ofrenda. Después que lo hizo, Él llamó a sus discípulos y les dijo: ‘De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca; porque todos han echado lo que les sobra; pero esta de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento” (Mar_12:41-44).

    Es pues, imposible que el Señor pase por alto la generosidad y el amor, mostrados por los piadosos que comunican en sentido práctico con su obra, sin que cuente para nada el volumen o cantidad, sino que lleve impreso el ribete, “de corazón y buena voluntad”. También es de notar que no eran muchos los que traían en sus ofrendas este distintivo. El Señor vio solamente una viuda; de los demás dice que pusieron las sobras. Esto nos revela la conducta del humano corazón bajo el régimen legal; no solamente robó a Dios sus diezmos, sino que menospreció el privilegio de ofrendar en sentido legítimo.

    CRISTO OFRENDA POR EXCELENCIA

    Primeramente Él se ofreció a si mismo por nuestros pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios; ofrendándonos (a los creyentes) con perfecta espontaneidad, su amor, 2Co_5:14; su vida resucitada, 2Co_4:10; su mente, 1Co_2:16; su espíritu, Efe_1:13; su ejemplo, Jua_13:15; sus riquezas, 2Co_8:9, etc. El Señor es el ejemplo supremo, el perfecto dechado. Es Cristo quien marca la pauta a seguir en esta era apostólica. No nos rigen mandamientos de rigor, sino mandatos de amor en esta época de la Iglesia.

    LA EPOCA DE LA GRACIA

    A los creyentes, nuestro Libertador y Salvador no nos impone diezmos, ni ninguna otra carga de índole material que lleve carácter obligatorio. Pero, nos dejó abierto y expedito el camino del amor, de la justicia, de la misericordia y de la fe, cosas en las cuales fallaron los israelitas en su estado natural. Él, sí, trilló este camino para que nosotros, sus nuevas criaturas, andemos por Él. Contamos además, con una exhortación de sus propios labios: “Ejemplo os he dado, para que como yo he hecho, vosotros también hagáis” (Jua_13:15); de modo que no debemos permitir que nadie ni nada nos prive del honor y privilegio de traer al alfolí del Señor nuestras ofrendas voluntarias, impulsados solamente por un corazón agradecido hacia aquel que nos amó primero, de quien es todo lo que somos y tenemos; y, más aún de quien es todo lo que hemos de ser en la eternidad.
    Con esto por delante, notemos este mandamiento: “En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana, cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado” (1Co_16:1-2). Este término, “según haya prosperado”, es ilimitado. Aquí puede ocurrir lo que hace años oí en referencia a un hermano muy poderoso económicamente, el cual colocó en sus fábricas de tractores un letrero que decía: “No que de mi dinero dé a Dios, sino que del dinero de Dios retengo un poquito para mi” Pues, bien, traemos nuestras ofrendas al cepillo; cada uno de nosotros, y allí quedan. Y, queda también con el Señor la capacidad de ver y juzgar si son de corazón y buena voluntad o no.
    Ese dinero, según la palabra de Dios se trae con el fin de ser despachado a los destinatarios. ¿Quienes son? A la luz del Nuevo Testamento, tenemos:

    1. Los santos pobres (2Co_8:9). Sobre este particular, el Señor dijo: “siempre tendréis a los pobres entre vosotros y cuando queráis, les podréis hacer bien” (Mar_14:7). Pablo dijo que, cuando fue a Jerusalén, Jacobo, Pedro, y Juan “solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres, lo cual también procuré con diligencia hacer” (Gál_2:10). Creemos que él mismo exhortó a los escogidos, al pasar por las iglesias de Macedonia, Galacia y Acaya para llevar las preciosas ofrendas a los santos pobres de Jerusalén (1Co_16:1-4)

    2. Los obreros en los trabajos del evangelio. El apóstol Pablo esgrime un poderoso argumento contra sus mezquinos detractores que quisieron privar a los corintios del privilegio de cuidar, en sentido práctico, al que era su padre espiritual, quien les había ganado para Cristo, para luego formar la asamblea. El escribió en 1Co_9:14: “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio”
    Está claro que las asambleas congregadas en el nombre del Señor (en Venezuela o en cualquier lugar del mundo), sujetándose a la Palabra de Dios, no reciben dinero del gobierno ni de personas no convertidas, ni siquiera de creyentes que no son miembros. Tienen como única fuente de ingresos los recursos económicos del pueblo del Señor en comunión dentro de las asambleas. De este dinero, deben vivir los que se han dedicado a tiempo completo a la obra del evangelio. También de estas ofrendas dependen las obras de evangelización, como la impresión de tratados (las imprentas evangélicas, etc)

    3. Otros destinos:

    Las iglesias, al principio, no estaban rodeadas de las mismas circunstancias que las de hoy, especialmente en lo relativo a lugares de reunión. En la Palabra de Dios, leemos que lo hacían generalmente en casas particulares. Hoy se hacen necesarios edificios propios y es muy lógico suponer que sea el pueblo del Señor con sus ofrendas, el que tenga que financiarlos, y después de construidos, mantenerlos. Este es un destino legítimo e indispensable, como los gastos normales de la asamblea.

    ¿Están enviando los ancianos de las asambleas, a estos destinatarios los recursos adecuados para cubrir sus necesidades?

    ¡Sea el Señor nuestro juez! Israel ha sufrido la disciplina de Dios y el reproche ante el mundo entero por haber errado en sus deberes. La iglesia con mayores privilegios, tiene mayores responsabilidades y debemos cuidar de cumplir cabalmente de todo corazón y buena voluntad, lo que el Señor ha pedido de nosotros. “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra” (Apo_22:12)

    LOS PRINCIPIOS DE OFRENDAR

    El Nuevo Testamento nos instruye claramente acerca de la forma de ofrendar.

    CADA CREYENTE DEBE HACERLO:

    I. VOLUNTARIAMENTE

    “Si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene, no según le que no tiene”. “Cada uno dé como propuso en su corazón; no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2Co_8:12, 2Co_9:7)

    Si damos bajo presión porque nos piden, o si damos porque los que recogen saben la cantidad, entonces estamos dando “por necesidad” y con cierto recelo. Los que dan el diezmo porque está exigido, dan “por necesidad”, porque es obligatorio. El sistema de recoger la ofrenda sobre Un plato abierto, o en sobres con el nombre escrito, no es correcto, de acuerdo con estos versículos citados.
    En relación a las ofrendas para el Templo, David exhortó al pueblo de Dios a dar voluntariamente. Una palabra de exhortación es necesaria para estimularnos a dar. Pablo hizo así: “Tuve por necesario exhortar a los hermanos que… preparasen primero vuestra generosidad antes prometida (sus dones para los santos pobres) para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra” (2Co_9:5). Cuando se da en secreto, entonces la ofrenda no es obligatoria, sino voluntaria. Pero David dijo que no solamente el pueblo dio voluntariamente, sino espontáneamente (1Cr_29:9, 1Cr_29:17) ¿Cual es la diferencia? Damos un ejemplo: Hay pozos petroleros (y acuíferos) que, al perforarlos, se revientan y brotan su petróleo o agua; aún siguen brotando por años, son espontáneos. Otros pozos tienen abundancia de petróleo, pero es necesario instalar una bomba para sacarlo. Son voluntarios, pero se requiere la bomba, para que den libremente. Hay otros pozos que no dan con bomba a pesar de poseer mucho petróleo todavía. Las compañías tienen que inyectar gas al subsuelo para que en esta forma el pozo dé más petróleo; no dan libremente. ¿A cuál pozo me comparo yo?

    2. PROPORCIONALMENTE

    “Será acepta según lo que uno tiene, no según lo que no tiene” “Cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado” (2Co_8:12, 1Co_16:2).
    La ofrenda no es una demanda de parte de Dios ni una exigencia. Si se gana mucho, dar la décima parte no es gran sacrificio, pero si se gana poco, si, cuesta mucho. La medida del sacrificio es la cantidad que nos queda después de dar. Si un rico da el 20%, entonces queda el 80%, que siempre será mucho más que el 90% que queda de las ganancias del pobre que da el 10%. Hay los que no tienen trabajo y no ganan nada por semanas. Dios no requiere que den lo que no posean.

    3. SABIAMENTE

    “Cada uno de vosotros ponga aparte algo… guardándolo, para que cuando yo llegue; no se recojan entonces ofrendas” (1Co_16:2).
    Esto significa que no debemos dar meramente “a una colecta”, sino DAR AL SEÑOR. El ofrendar es algo personal EN LA CASA. La colecta es el recoger ofrendas, en la asamblea. Cada creyente debe aprender a ofrendar en la casa, decidiendo delante del Señor la suma que va a dar al Señor al principio de cada semana. Tal suma se aparta para el Señor. Ya aquel dinero es DEL SEÑOR, y no de nosotros; somos mayordomos de Dios, o encargados del Señor en el cuidado y uso de aquel dinero. No es para nuestro propio uso, sino para repartir para la obra del Señor. Se echa algo o todo al cepillo en la ofrenda del domingo, o se guarda algo para otra ofrenda, cuando hay ofrendas especiales para los pobres o para cierta obra de evangelización, o para una construcción. Debemos buscar la guía del Señor en cuanto al repartimiento de estos “fondos del Señor” que hemos apartado para El, el primer día de la semana.
    Algunos guardan algo para tener con qué ayudar en forma particular a los enfermos, o a algún pobre, o a algún siervo del Señor. Tenemos ejemplos de tal ejercicio en 1Co_16:17.

    4. SISTEMATICAMENTE

    “Cada primer día de la semana”.
    Esto nos enseña la regulidad de ofrendar No debemos hacerlo por casualidad, o cuando otro nos recuerda, o cuando oímos de una necesidad. Debemos establecer la costumbre de dar al Señor cada primer día de la semana. Así se dará el primer lugar al Señor, antes de pensar en nuestras propias necesidades. “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mat_6:33). Es significativo el hecho de que la ofrenda esté relacionada con el Día Señorial. Nos sugiere que está íntimamente ligada con la adoración que tributamos en la Cena del Señor. Se recoge la ofrenda después de haber participado de los símbolos, así expresando nuestra devoción a Dios. Es como si dijéramos: “Señor, todo es tuyo, y de lo recibido de tus manos te damos” (1Cr_29:14).

    5. PERSONALMENTE

    “Cada uno de vosotros” (1Co_16:2).

    El hombre recibe su sueldo, pero también le corresponde a su esposa por ser su ayuda idónea. Ella trabaja en los oficios del hogar. Cuando hay perfecta armonía en el matrimonio, los dos pueden actuar juntos en asuntos monetarios. Pero cuando falta tal armonía, o cuando un cónyuge no ha creído, entonces la responsabilidad queda particularmente con el creyente. Si el marido es inconverso, la hermana recibe justamente su porción de los bienes, porque ella comparte en la vida conyugal y trabaja en la casa a favor de su marido. Ella justamente da al Señor de lo que su marido le pasa. No es el inconverso quien da: ella da de lo que es fruto de su propio trabajo. Hay creyentes que son sostenidos por sus hijos inconveros y piensan que lo que reciben es regalo de inconveros. Pero, no lo es. Todo hijo tiene una deuda que pagar a sus padres por toda su atención y sacrificio a su favor durante su niñez.

    6. ABNEGADAMENTE

    “A si mismos se dieron primeramente al Señor”. “Nuestro Señor Jesucristo… por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2Co_8:5, 2Co_8:9). La viuda pobre dio TODO SU SUSTENTO (Mar_12:44).
    El Señor no aprecia una donación que no nos cueste. “Me despreciasteis, dice Jehová de los ejércitos: y trajisteis lo hurtado, o cojo, o enfermo, y presentasteis ofrenda. ¿Aceptaré yo eso de vuestra mano? dice Jehová. Maldito el que me engaña, el que teniendo machos en su rebaño, promete, y sacrifica a Jehová lo dañado. Porque yo soy Gran Rey dice Jehová de los ejércitos, y mi nombre es temible entre las naciones” (Mal_1:13-14).
    Dios no acepta ofrenda de segunda calidad. Si no damos abnegadamente, mejor reconocer nuestra falta de espíritu de sacrificio delante del Señor, y pedirle liberalidad para dar con abnegación.

    7. HUMILDEMENTE

    “Guardaos de hacer vuestras justicias delante de los hombres… Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas… para ser alabado por los hombres… no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea… en secreto” (Mat_6:1-4)
    Debemos ofrendar SIN PUBLICIDAD Esto no quiere decir que jamás otra persona debe saber lo que se da. Hay ocasiones cuando es necesario que otro sepa, para poder hacer llegar la donación a su destino. En tal caso el motivo no es el egoísmo, ni la hipocresía, sino la necesidad. Si se dispone de una suma demasiado grande para ser metida en el cepillo, es preferible utilizar el sistema de cheque. Es difícil movilizar una ofrenda muy voluminosa con privacidad. A veces -un creyente tiene ejercicio de enviar una donación a una obra lejana, o a un pionero en lugar distante. Es necesario confiar en otra persona para hacerla llegar a su destino. Si se envía por el Banco, entonces alguien allí tiene que saber. Siempre cuando se da una donación personal a una hermana pobre, ella sabe quien es el donante. Pero esto NO ES PUBLICIDAD, sino una NECESIDAD. La advertencia del Señor estaba en contra de la hipocresía y la vanagloria.

    8. LIBERALMENTE

    “Que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad”, “Como de generosidad… Pero os digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente segará” (2Co_9:5-6, 2Co_9:9).
    Pablo no estipuló que porcentaje de sus ganacias debe dar un creyente. El solamente indica que si damos poco, como retribución recibiremos poca recompensa del Señor y poco gozo. Si invertimos poco en la obra del Señor, recibiremos poco galardón. Muchos creyentes dan más del diezmo, porque consideran que aun el israelita que daba obligadamente, daba además voluntariamente sus ofrendas y holocaustos y sacrificios de paz.
    Unos han sido estimulados por el ejemplo relacionado con José en Egipto. Cuando los egipcios, después de los 7 años de hambre, habían vendido sus ganados y tierras, y quedaban en quiebra total, José les entregó semilla para sembrar, diciendo: “De los frutós daréis el quinto a Faraón, y las cuatro partes serán vuestras… ellos respondieron: LA VIDA NOS HAS DADO; hallemos gracia en ojos de nuestro Señor” (Gén_47:24-25). Esta proporción representaba dar a las finanzas egipcias el 20% y retener el 80% para si. Nosotros como creyentes, tenemos una deuda mayor con Cristo. Todo lo que tenemos es de él; él nos ha dado vida y todas las cosas. Nuestras posesiones son como prestadas para usarlas para su gloria. En cualquier momento, él nos las puede quitar, si así le place.

    9. SENSATAMENTE

    “Ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común… los que tenían heredades o casas, las vendían y traían el precio… y se repartía a cada uno según su necesidad” (Hch_4:32)
    Algunos han enseñado falsamente “el comunismo” por este versículo. Pero, María, madre de Marcos, no vendió su casa en Jerusalén, porque la guardaba para el beneficio de su familia y para las reuniones de oración (Hch_12:12) Simón el curtidor no vendió su casa en Jope; de otro modo no tuviera su lugar de trabajo ni hogar para hospedar a Pedro (Hch_9:43). De modo que las heredades (terrenos) y casas que se vendieron no eran sus propias casas que necesitaban, sino las que eran por demás; habiéndolas recibido por herencia: Si cada uno hubiera vendido sus propios campos de cultivo o terrenos para ganado alrededor de Jerusalén, ¿cómo hubieran podido vivir? ¿Que trabajo harían para su sostén?
    Sería insensatez, si todos regaláramos nuestra casa, taller, negocio, para vivir en casa arrendada y trabajar como peón. Debemos dar con sensatez. Pablo no mandó a los ricos que regalaran todas sus posesiones para quedar pobres, sino a ser dadivosos, generosos (1Ti_6:17-18). Jesús dijo: “No os hagáis tesoros en la tierra” (Mat_6:20) Lo que se amontona por avaricia o que se guarda para saciar nuestros deleites es dinero perdido. Lo que tenemos por demás debe ser vendido para repartir a los necesitados.
    Dios no reparte sus dones igualmente a todos (Mat_25:15, 1Co_12:11) Tampoco nos enseña que cada creyente debe meter su sueldo en una sola bolsa para que cada uno saque igualmente. Pablo explica “la igualdad” en 2Co_8:14-15, con referencia al maná. Dios proveía el maná pero CADA UNO tenía que esforzarse (trabajar) para recogerlo de madrugad. Hubo igualdad por medio del esfuerzo y trabajo de cada uno, y por el amor práctico de ayudarse unos a otros.
    Los de Macedonia y Acaya dieron ejemplo al enviar la ofrenda a los pobres de Jerusalén, y Pablo les indicó que algún día, los de Jerusalén les devolverían el favor. El amor debe ser mutuo (2Co_8:14).

    10. ALEGREMENTE

    “Dios ama al dador alegre” (2Co_9:7).
    Nehemias dijo: “Id, comed grosuras… y enviad porciones a los que no tienen nada preparado… porque el gozo del Señor es vuestra fortaleza” (Neh_8:10). En días de David, “se alegró el pueblo por haber contribuido voluntariamente” (1Cr_29:9).
    “Más bienaventurado es dar que recibir” (Hch_20:35). “De gracia recibisteis; dad de gracia” (Mat_10:8)

    ASAMBLEAS CONGREGADAS EN EL NOMBRE DEL SEÑOR JESUCRISTO EN VENEZUELA

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