|
¿No esta usted sorprendido de ver la conducta de muchos creyentes respecto a algunos temas? Hay quienes separan lo espiritual de lo secular y son de una manera para cada cosa. Están aquellos que dicen “negocios son negocios” y se comportan bajo ciertas conductas que pueden ser habituales en muchos pero son corruptas.
Están los que dicen “es un buen muchacho, tendrá sus cosas por ahí, pero en la iglesia se porta bien” ¿Y que cosas tendrá por ahí?
Están los que “todavía no les toco el tiempo de Dios” y se permiten ciertas canitas al aire, porque “Dios es bueno, misericordioso y perdonador” y postergan para más adelante una vida comprometida.
Podemos haber aprendido bien los modismos cristianos, como para parecerlo, pero lo que debemos es SER cristianos en toda nuestra manera de vivir.
Cada vez mas la cultura imperante, “el espíritu de este siglo” se mete en la iglesia y permea nuestros fundamentos de forma de diluir el contenido de nuestra fe. Pero no es solo en las ideas, porque si así fuera estaríamos discutiendo doctrina, y que bueno seria no?, porque si hay algo que nos falta es conversar sobre ideas. El creyente hoy vive por sentimientos, si se siente mal va a la iglesia, si se siente bien, va al bingo. Allí deja el dinero y cuando llega a la iglesia lo único que tiene para dejar son sus problemas y su espíritu de derrota.
La iglesia no es una sala de primeros auxilios que solo esta para darle las primeras curaciones al enfermo, sino que la iglesia esta para ayudar a la regeneración del pecador. Nuestro mensaje debe ser claro en cuanto a vivir separados del pecado, apartados completamente y que la santidad no es para el cielo sino para ahora. Pero en los últimos tiempos estamos escuchando mensajes de éxito y prosperidad de acuerdo a la corriente de este mundo. Y no de acuerdo con la cruz. El cristianismo sin cruz, es religiosidad, costumbrismo una forma de cultura religiosa aceptable. La cruz es lo que nos identifica. Y ya no es aceptable. Un cristiano con la cruz, es alguien que molesta a los de su alrededor.
Debemos poner las cosas en su lugar o como se decía en otros tiempos “al pan, pan…confundimos mucho las palabras
Un sentimental, no es alguien compasivo, un creyente no es un cristiano. Hay diferencias tanto semánticas como de conducta.
Un creyente es alguien voluble, cambiante. El cristiano es alguien firme, sobrio.
Un creyente se guía por las formas para ser visto como los demás. El cristiano vive la palabra, por eso esta en victoria.
Un creyente tiene siempre excusas. El cristiano se repone y supera sus debilidades.
Un creyente concurre a la iglesia. El cristiano es parte de ella y no puede faltar.
Un creyente distrae. El cristiano aporta.
Un creyente falta. El cristiano participa.
La confusión viene cuando no hay definición y lamentablemente tenemos a nuestro alrededor creyentes que se creen cristianos. ¿No será tiempo de despertarlos de su sueño?
|