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¡Qué bendición tan grande es ser cristianos! Hijos, siervos, ministros, e instrumentos del único Dios verdadero, que nos dio salvación y vida eterna, aún cuando por naturaleza, estábamos condenados y muertos espiritualmente, en nuestros delitos y pecados; en los cuales anduvimos en otro tiempo, conforme a la corriente de este mundo, y el príncipe de la potestad del aire, y el espíritu de pecado y del diablo que ahora opera en los hijos de desobediencia; entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo; en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza, por herencia adámica, desde el momento mismo de nuestra concepción, hijos de ira, lo mismo que los demás. Leer mas
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